Hoy me alejé unos buenos metros sobre el suelo y pude observar cómo esta actual pandemia nos desnuda como seres humanos, recordé esta interrogante que hizo alguna vez cierta primera dama: “¿Tan difícil es caminar derecho?”.

Esta situación actual, como un motor del nuevo Falcon de Space X, propulsa la esencia de cada persona, eso que hace ser lo que eres, eso que define sobre qué piensas de la vida y del ser humano.

Voy apuntando la mirada a diferentes lugares y fácilmente puedo confundir el mapa de calor de los casos de covid-19 con las diferentes acciones que realiza cada actor de esta sociedad, una sociedad que aún nos asocia como “somos seres humanos y por ende erramos”.

Veo a comerciantes de oxígeno lucrar con lo que puede ayudar a salvar la vida de muchas personas, los veo hostigar a quienes afloran su verdadera humanidad por vender oxígeno a su precio real.

Veo a farmacias, monopolizar los medicamentos y concertar los precios, veo a la medicina genérica prácticamente desaparecer del mercado por estas mafias que lucran con la salud sin ningún control del estado.

Veo autoridades y funcionarios públicos realizar acuerdos bajo la mesa para beneficiarse con su poder y poder acceder a lo que la población no puede o va a tener que esperar.

Veo, pelea, desunión, egoísmo, frialdad, etc. no sé en quién creer, ¿quién dice la verdad?, ¿a quién le creemos?, menos mal que hoy podemos fácilmente visitar las fuentes de todo y corroborar las ya famosas “FAKE news” y las noticias a conveniencia.

Veo a la prensa, como caballos llevando sobre ellos a incautos muchachos y adultos que creen en un mundo mejor, pero que no observan que quien tira de los caballos es como casi siempre el poder, monetario o político.

Imagen: http://ateaysublevada.over-blog.es/

Veo teorías de conspiración por doquier, veo a gente creer en temas tan irreales que no sé si vamos hacia adelante, en la evolución o hacia atrás.

Nos veo haciendo ganar mucho dinero a las grandes empresas dueñas de las redes sociales sin siquiera recibir un solo céntimo. Veo cuan fácil es regalar nuestra vida a estas empresas para que así puedan manipular nuestros datos privados y construir nuestro entorno como más les convenga.

Veo poca tolerancia entre todos nosotros, no permitimos que cada persona tenga su propia opinión y ella sea válida, queremos a toda costa “aplastar” la opinión de quienes no coinciden con nosotros por el simple hecho de contar con “miles de personas en las redes que piensan como nosotros”.

Pero a medida que sigo subiendo puedo ver un planeta hermoso, una joya en el vasto universo y mi esperanza en el ser humano vuelve, ahora puedo avizorar un futuro digno de ser llamados seres humanos, un mundo unido, sin creencias religiosas, ni políticas, sin racismo, sin fronteras y sobre todo, un planeta protegido, limpio y reconocido como siempre ha sido… nuestro hogar.

Miraremos atrás y todo este caos solo habrá sido un mal sueño de la humanidad, una pesadilla de la cual, felizmente, se pudo despertar, despertar a tiempo.

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