Hace algunos meses, que me di con la mala sorpresa de que había sido “expropiado socialmente” por una aplicación que uso regularmente como mensajero alterno a WhatsApp, posteriormente, el caso del usuario “X” me hizo recordar lo frágiles que somos como simples usuarios de las redes sociales.

Desde hace varios años uso Telegram para comunicarme, no puedo decir que la uso de manera masiva porque la gran mayoría de usuarios no puede dejar de usar WhatsApp a pesar de que Telegram de lejos es mucho mejor.

Una de sus características distintivas de Telegram y que ya tiene años de implementada, es la posibilidad de poder crear canales de información, estos canales se usan para colgar información para una comunidad que sigue ese canal, en mi caso, yo tenía varios canales para colgar información de los sitios web con los que cuento y uno de ellos era para este blog: “Writrator”.

A ese canal lo nombré como “Writrator”, como a todo servicio o red social que será parte y complemento de este blog, igual nombre tienen las cuentas de Instagram, Twitter, etc. Aunque digamos que tiempo atrás no me he dedicado a escribir frecuentemente en este blog, lo hacía de vez en cuando y copiaba el enlace de mi publicación en mi canal de Telegram.

Cuando he retomado el volver a escribir aquí, quise compartir una publicación en mi canal de Telegram de Writrator y me di con la desagradable sorpresa de que el nombre de mi usuario ya no era el mismo, ahora junto al nombre “Writrator”, había sido añadidos otros caracteres alfanuméricos, es decir, había quedado algo así como “@writrator356jgmhts268”.

Intenté ponerle el nombre que tenía antes y me apareció el siguiente mensaje:

Es decir que, “mi nombre de usuario” me había sido arrebatado, por no decir “hurtado” por el mismo Telegram, en ese momento averigüé de que es lo que se trataba y pude informarme que Telegram había implementado un nuevo servicio de “venta de nombres de usuario”, es decir Telegram me arrebató el nombre de usuario que yo había creado para venderlo en su “tienda” de nombres de usuario.

Este caso no solamente me pasó a mí, sino también a miles de usuarios que por alguna razón no publicaba tan intensamente en sus canales, ellos también sufrieron esa apropiación de sus nombres de usuario que luego estuvieron “disponibles” en la “tienda” de ventas de nombres de usuario de Telegram llamado Fragment.

Reclamé en varios lugares, pero sin éxito alguno, por lo que me di cuenta de que lo que crees que te pertenece, pero que está en una red social, en realidad no es tuyo, ningún nombre de usuario en todas las redes es tuyo, no solo eso, la cuenta, la información, tus fotos, etc.

Ellos son dueños de todo lo que cuelgas en las redes, por ejemplo, en Facebook o Twitter, Instagram o WhatsApp, en el momento que ellos lo decidan, simplemente te pueden “desaparecer” del mundo virtual y apropiarse de esa identidad virtual.

Un buen ejemplo de esto es el usuario “X”

Cuando Twitter empezó a otorgar nombres de usuario, estos no tenían muchas restricciones, así que algunos le ponían una sola letra, “J”, “Z”, “X”, etc., lógicamente esos nombres de usuario fueron usados casi de inmediato, una letra para identificarse atraía a muchos usuarios, así que los usaron todos, esto hoy no es posible en numerosas redes sociales, no es posible crear un usuario con una sola letra.

El usuario “X” en ese momento quizá ni sabía que una empresa, que le pertenecía en ese entonces al hoy dueño de Twitter, tenía como nombre “X Corp”. Esta empresa le perteneció a Elon Musk y en el transcurso de su vida empresarial, fue absorbida por otras, en este caso por Paypal.

El usuario “X” llevaba una vida, que no sé si es como la tuya o la mía, pero tenía una cuenta con muchos seguidores y con contenido que periódicamente publicaba, generalmente trabajos de su estudio de fotografía y video con el que cuenta, hasta que un buen día, ingresó a su cuenta de Twitter y se dio con la sorpresa que ya no tenía más su cuenta con nombre de usuario “X” (https://twitter.com/x) sino que, el nombre de su usuario había sido cambiado por “x12345678998765” (https://twitter.com/x12345678998765) sin previo aviso, sin ningún tipo de arreglo ni compensación económica, es decir, solo le fue arrebatado el nombre de usuario porque según Twitter, los nombre de usuario y demás estructura de la red social le pertenece a la empresa.

Simplemente, como la red social ha cambiado de nombre de “Twitter” a “X”, en la empresa no tuvieron mejor idea que “expropiar” el nombre de usuario existente (que le pertenecía hace años a alguien) para usarlo ellos en lugar del anterior nombre de usuario “Twitter”.

Este caso dio la vuelta al mundo y mucho pudieron comprobar, que lo que crees que es tuyo porque lo creas y lo pones dentro de una infraestructura de una red social, en realidad no es tuyo, solo alimentamos a esas grandes empresas con nuestra información y creatividad, pero tarde o temprano y de cualquier forma, lo que crees tener en la nube, simplemente habrá desaparecido.

Es por lo que nunca me he animado a publicar temas personales en Facebook, Twitter u otra red social, si bien en cierto tengo cuentas ahí, no las uso, prefiero publicar aquí en mi lienzo personal “Writrator”, sé que este contenido no se esfumará, ni me será arrebatado por quienes se aprovechan de la necesidad que tiene todo ser humano de sociabilizar con los demás.

128

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *